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Me pregunto II

¿Mi papá de más joven pensaba igual que yo: “cuando tenga un hijo voy a ser un papá re canchero y jugar con el a <lo que sea que equivalga a la play en ese momento>“?

  • 1. Charly García, MTV Unplugged. (1995).

Sin dudas, el disco número uno del género propuesto. Corría el año 1995 cuando García, acompañado aún por María Gabriela, se reinventa a si mismo con una obra maestra grabada en vivo en los estudios de MTV en Miami. Haciendo un selectivo repaso por su historia musical, en donde una canción lleva a la siguiente de forma armoniosa, no deja otra alternativa que escuchar el disco entero y en orden.
Lo Mejor: Los clásicos, entre otros: Yendo de la cama al living, Rezo por vos, Promesas sobre el bidet, Ojos de videotape. Y el disco entendido como unidad.

  • 2. Sumo, After Chabón. (1987).

Decada del ’80, Estudios Panda y presentación en el estadio Obras. Un disco que nació para ser un clásico del rock nacional. Con el deterioro de Luca algo avanzado, Sumo logra sacar su primer disco siendo una banda masiva. Ahí es cuando se despacha con After Chabón, una obra a la cual no le cabe análisis de género, influencias, ni estilos musicales y aún así logra que todo ese caos parezca tener algún sentido trascendental.
Lo Mejor: Crua chan, No tan distintos, Mañana en el Abasto, Lo quiero ya y la inusual mezcla de estilos musicales.

  • 3. Andrés Calamaro, Alta Suciedad. (1997).

El primer trabajo post Rodríguez, abre una nueva era solista en la vida musical de Andrelo, entregándonos un disco muy cuidado desde las letras y ciertos arreglos. Si bien es muy difícil elegir entre la extensa discografía de Calamaro, creo que AS tiene una influencia española (siempre presente en El Salmón) más que llamativa, y es uno de los discos más compactos y unificados de Andrés. Una lástima que sea más conocido por Flaca, Me arde – y por sobre todas las cosas – Loco; que por el resto de sus tracks.
Lo Mejor: Todo lo demás, Donde manda marinero, Media Verónica, El Tercio de los sueños. La composición, las letras y sus características románticas lo llevan a ser un disco perfecto para el género.

  • 4. Soda Stereo, Confort y Música para Volar. (1996/2007).

1996. Con todos los discos de estudios ya grabados y un año antes de El Último Concierto, los Soda Stereo de los noventa deciden hacer un disco en vivo, el cual presenta un sonido revolucionario para la época y, en verdad, parece grabado en el 2010. Haciendo unas versiones para la posteridad de La Ciudad de la Furia (con Andrea Echeverri, de Aterciopelados), Ella usó mi cabeza como un revólver, Entre Canibales, Un Misil en Mi Placard, Té para Tres, y Ángel Eléctrico; las notas aparecen con una perfección matemática, en tiempo y forma. 2007. Pleno furor por el regreso de Soda Sterero. Se lanza la nueva versión (CD + DVD), mismo nombre, mismo concierto, reemplazando casi la mitad de la lista de temas, por los que quedaron afuera en el ‘96. Y nos entrega así, a Zoom, Cuando pase el temblor, y Terapia de amor intensiva, entre otras.
Lo Mejor: Nuevamente, los clásicos en ambas versionas (ya mencionados). Y el sonido de estudio que tiene para ser un disco en vivo.

  • 5. Pescado Rabioso / Luis Alberto Spinetta, Artaud. (1973).

Ubicado en el primer puesto de los cien mejores discos de la historia del rock nacional de la Rolling Stone, es la obra ideal para cerrar el top five. Desde el vamos, aparece con un misticismo particular al no quedar nunca en claro si pertenece realmente a la discografía de Pescado o fue un trabajo solista del flaco. Presentado como obra poética total, actitud metafísica; y con ciertas influencias (e influencias ciertas) del blues, logra ser un disco nacional de pura cepa para volver a ser hippie por 36 minutos y 56 segundos. Relájense y disfruten.
Lo Mejor: Todas las hojas son del viento, La sed verdadera, Cementerio Club, Bajan. Y la voz del flaco en los setentas.

  • Bonus Track. Fito Páez, El Amor Después del Amor. (1992).

Como me supieron hacer entender: para todos los gustos. Para enamorarse, para extrañar, para pelear, y para volver a enamorarse. El Amor Después del Amor refleja, como muy pocos discos lo hacen, la vida personal de un artista: en este caso es Fito, que comienza una relación con Cecilia Roth luego de haber terminando otra con Fabiana Cantilo. Le sobran temazos por todos lados, todos clásicos de la historia del rock nacional.
Lo Mejor: Tumbas de la gloria, Un vestido y un amor, Dos días en la vida, Brillante sobre el mic, Creo, Pétalo de sal, y podría seguir.

Una mañana hace ya algunas semanas tuve la suerte de ver una escena muy agradable. Andaba deambulando por la calle donde vivo y adelante mio, no mucho, se cruzo un paseador de perros con una chica, y tras cruzarse el señor se dio vuelta y le dijo algo (que no llegue a escuchar). Hasta acá es algo típico de Bs. As. pero lo que me resulto muy motivante y hasta me puso un poco más contento, fue lo que aconteció segundos después:
Tras caminar 5 metros, la chica sonríe y se sonroja… fue algo casi mágico, de la nada le cambió la expresión de la cara, sus ojos brillaron súbitamente, sus mejillas cambiaron el color a un rozado empalidecido. Pude ver como su día había mejorado notablemente.

Sinceramente creo que los hombres deberíamos volver a piropear a las mujeres por la calle. Piénsenlo. Es perfecto. Tal vez ella va por la calle medio deprimida, o preocupada, con mil cosas en la cabeza y con algo tan simple como lo es un piropo, ya le puede cambiar el día… o al menos hacer lo posible para mejorárselo. Cierra por todos lados!

¿Que mas queremos los hombres que ver a las mujeres felices y radiantes de alegría?

Yo no me se ni un piropo. Pero ni uno. Ni de los desubicados que nunca me animaría a decir (fácilmente escuchables cuando una bella señorita pasa cerca de una obra en construcción). Si alguien tiene alguno para recomendarme, no dude en hacerlo… (Por favor, guarangos abstenerse)

En las 17 de las 17, del programa de radio Basta de Todo, solían preguntar a sus entrevistados si a la hora de una fantasía, preferían a:

  • La Rubia de 19 años que toma sol de espaldas en Punta del Este, o
  • Una veteranita, brillantemente conservada, que te puede tirar su experiencia encima

Cuando yo veo a Belleza, se me viene a la cabeza la misma imagen a la cual me remitía la primera de las opciones que ofrecía Matías Martin y compañía. Pero lo que más me llama la atención, es que no solamente por lo físico. También la personalidad cumple con los requisitos del estereotipo mencionado. Es un todo, una interacción. Por ahora, creo que eso es suficiente para que ustedes se vayan haciendo una idea, aunque sea algo general, del profile de la chica con la cual ayer tuve mi quinta cita.

Quinta cita. Un momento bisagra, un punto de inflexión. Tanto es así que me hizo recordar algo, en lo cual no pensaba hace un tiempito. Cuando finalizaron los tiempos de paz, me prometí a mi mismo dos cosas, a saber:  Procurar no lastimar a nadie nunca más; e intentar pelear la mayor cantidad de batallas posibles (que lamentablemente no son muchas), intentando no involucrarme sentimentalmente en las mismas, y de esa manera compensar el tiempo que estuve guardado durante la paz.

Retomemos ahora la historia. Finalizada mi quinta cita con Belleza, me dí cuenta que llegó el momento cuando estos dos objetivos se contraponen. Y eso es algo realmente muy malo. Mentiría si digo que no me lo venia venir. Pero ayer se hizo evidente. Definitivamente, no queremos lo mismo para esta relación que tenemos. Entonces esto genera el dilema entre el “Bien” y el “Mal”.

Bien: Resigno las divertidas salidas, lo bien que le hace a mi ego, la satisfacción personal, la tranquilidad de tener una fija atractiva; para evitar el dolor que va a generar en la contraparte que las expectativas que ella manifiesta, nunca se cumplan.

Mal: Continuo disfrutando del día a día, sabiendo que con un poco de juego de psicológico, se puede manipular a la susodicha para poder continuar con la relación en la etapa que uno prefiere, y teniendo la consciencia tranquila ya que no es necesario ni  mentir, ni engañar (por lo menos no deliberadamente) para lograr lo que uno quiere.

Yo sé que este dilema se presenta en muchos comienzos de relaciones. Yo sé que a mucha gente le toca estar de un lado, y en otro momento estará de otro. Yo sé que en algunas etapas de la vida decidirá una cosa, y después se inclinará por otra. Yo sé que si yo no le prometí nada, no le debo nada. Yo sé que esta mal que ella se ilusione. Pero yo sé a donde va esto. Y no quiero que termine mal. Para nadie, nunca más.

Trivia I (Arte)

¿Cuantas opciones de teatro presenta la Ciudad de Buenos Aires un jueves por la noche?

Si su respuesta se acercó al número 54 entonces, evidentemente, usted asiste con más frecuencia que mi persona.

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